
Llegamos a Puerto Orellana ya en la noche. Ni bien bajamos de los buses, pudimos observar nuestro "flotel". Ese barco sería nuestra casa por unos días. La aventura por el Amazonas por fin empezaría.
Empezamos a subir nuestras cosas a nuestras habitaciones (eran dos camarotes por habitación). Todos los dormitorios del segundo piso eran para nosotros(los expedicionarios). Las chicas al lado izquierdo y los chicos al lado derecho (incluyendo a algunos monitores y profesores). Los periodistas estaban en el tercer piso junto a los otros profesores. En el puerto encontramos unos graciosos monitos que fueron la atracción; ya que todos querían tocar a estos animales. Nos hicieron muchas travesuras, por cierto.
Luego regresamos al puerto, donde nos habían preparado una cena y donde nos iban a presentar un espectáculo. Ahí disfrutamos de un delicioso buffet y luego de ver unas danzas típicas, dimos por terminada la cena. Regresamos a nuestras habitaciones, pero ahí nos informaron que teníamos permiso para ir a una discoteca (que quedaba en el mismo puerto), donde solo asistiríamos nosotros. Entonces la mayoría decidió ir a bailar y pasar un buen rato ( 0% de alcohol, solo buena música y buenos bailes). La fiesta terminó temprano, pues antes de la media noche ya estábamos todos en nuestros cuartos, preparándonos para un nuevo día: una nueva aventura.

No hay comentarios:
Publicar un comentario