viernes, 14 de diciembre de 2007

28-06-06

Nos habíamos despertado con el canto de las aves y con el crujir de los árboles. Nuestro barco seguía anclado al puerto, pero podíamos apreciar la belleza de la amazonia. Fuimos a tomar desayuno al puerto, mientras seguíamos aprenciando su belleza.

Iba a ser un día muy importante en Puerto Orellana, pues iban a inagurar "nuestro barco", el Flotel La Mision - Expedicion Orellana . Hubo una pequeña ceremonia y luego comenzó la inaguración.

Muchos pobladores de Puerto Orellana habían ido a ver la inaguración del barco y a despedirse de nosotros. Luego de la inaguración, los expedicionarios, periodistas, profesores, monitores, etc. nos subimos al barco y empezó la despedida. Nos decían adiós con las manos y nosotros hacíamos lo mismo. Tal vez era la primera vez que nos veían, pero sabían que hablaríamos de ellos por siempre.

El viaje por el río era tranquilo. Algunos se tomaron pastillas para los mareos (para prevenir cualquier malestar), pero pronto se dieron cuenta de que no era necesario. El río nos hacía avanzar suavemente, como si nos estuviera meciendo. Esto era bueno, pues en este barco atravesaríamos el río Napo y luego pasaríamos al río Amazonas, en Perú, hasta llegar a Tabatinga en Brasil.
Mientras comenzaba el recorrido, empezabamos a conocer el barco. Conocimos la proa y la popa y la cabina desde donde el capitán dirigia el barco. Luego nos tocó la hora de conocernos a nosotros. Nos reunimos en la proa y nos hicieron presentarnos a uno por uno. Teníamos que decir nuestro nombre, nuestra edad, nuestra ciudad, qué esperábamos de la expedición y qué nos había parecido hasta ahora. Fue una gran dinámica de integración. Después nos explicaron los conceptos básicos, como la ubicación de los chalecos salvavidas en cada habitación y cómo usarlos, qué hacer en caso de un accidente, etc.

Sérgio Amaral/OTCA

Luego nos dividimos en grupos y los científicos ecuatorianos nos empezaron a dictar algunas clases sobre la amazonia. Todos escribian en sus cuadernos, queríamos aprender todo sobre la amazonia.
Después llegó la hora del almuerzo (había que ser puntuales, sino nos quedábamos sin comer) y luego de un pequeño reposo volvimos a nuestras clases. "Ustes no han venido de vacaciones, sino a aprender mucho sobre la amazonia y todo su entorno", nos repetía Paraguassú luego de que viera que la mayoría de nosotros quería seguir reposando. Nos esforzamos un poco y volvimos a las clases.
Llegamos al poblado de Pañacocha. Ahí todos bajamos para poder conocer el lugar y a sus pobladores. Nos habíamos retrasado un poco y cuando llegamos ya estaba oscuro. No obstante, sus pobladores nos recibieron alegres. Nos repartimos por el pueblo y conocimos un poco más a los pobladores. Algunos contaron sus increíbles historias. Resulta chocante saber como se encuentran ignorandos por el gobierno y aislados de la sociedad. Luego nos invitaron suri. Ya nos habían servido este plato en Tena, pero ahora nos lo daban vivo. Teníamos que sacarlo de un balde y meternoslo a la boca. Casi nadie se atrevió a hacerlo; pero Maria Fernanda (de Ecuador) sí.

Nos despedimos y regresamos a nuestro barco. Cenamos todos juntos y nos fuimos cansados a nuestras habitaciones.

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